La Justicia avaló la aplicación de intereses pese a que la firma tenía saldos a favor para compensar su deuda

En una reciente causa, el Juzgado de Primera Instancia ratificó la sanción que el organismo de recaudación impuso a una empresa a la que le sobraban fondos para cancelar sus obligaciones. ¿Cuáles fueron los argumentos de los magistrados?. Las claves del caso y la opinión de los especialistas

En la actualidad, los contribuyentes cuentan con varios métodos para cancelar sus obligaciones ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Por lo general, tanto las empresas como los particulares optan por pagar sus impuestos mediante una transferencia bancaria o, simplemente, a través de un cheque. Algunas otras hasta hacen uso del efectivo, aunque sólo pueden hacerlo si la deuda es inferior a los 1.000 pesos.

Pero no son los únicos mecanismos. En efecto, la normativa vigente permite que quienes tengan que cumplir sus obligaciones, puedan hacerlo mediante una compensación. Para que esto suceda, debe existir un saldo a favor generado en algún impuesto nacional.

Así, por ejemplo, si un contribuyente ingresó de más en el IVA unos $3.000 y tiene que hacer frente al pago $2.500 de la declaración de Ganancias, puede hacer uso de esos fondos para compensarlo.

Además, la norma establece una serie de pasos que son necesarios para que pueda efectuarse. Es decir, que no es automático, sino que debe ser solicitado por el interesado.

Sin importar cuál es el método elegido, lo trascendental es que se cumpla en tiempo y forma con el organismo de recaudación.

Y esto es así debido a que, de existir algún retraso en el pago, la AFIP puede imponer intereses resarcitorios por mora.

Esto es lo que sucedió en una reciente causa donde la Justicia avaló la aplicación de esta sanción a una sociedad ya que, pese a contar con saldos a favor, no compensó sus deudas en tiempo y forma.

Los especialistas consultados por iProfesional.com destacaron que fue importante que los jueces se manifestaran a favor de que el contribuyente “exponga claramente” su voluntad de extinguir el pago mediante esta herramienta cuando resultan de tributos diferentes.

También explicaron que fue correcta la solución que brindó el Juzgado de Primera Instancia debido a que, pese a que avaló en parte el pedido de la empresa, flexibiliza el excesivo rigorismo formal que muchas veces impone el fisco en materia de compensaciones.

La causa por dentro
Todo comenzó cuando la AFIP le reclamó a la firma Maltería Pampa SA más de 650.000 pesos en conceptos de intereses resarcitorios.

Según argumentaron desde el organismo de recaudación, la compañía había ingresado de manera extemporánea el saldo de la declaración jurada de Ganancias del ejercicio fiscal 2007.

La empresa se presentó ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo Federal para reclamar por la devolución de esos fondos.

Argumentaron que poseían un crédito fiscal generado en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y que utilizaron parte del mismo para cancelar la deuda en Ganancias.

Explicaron que, pese a que habían presentado el comprobante para que la AFIP avale la compensación, el organismo lo intimó al pago con anterioridad a la aprobación del mismo.

En su defensa, alegaron que el fisco nacional debió computar de oficio los créditos fiscales contra el saldo de Ganancias desde el momento en que los mismos comenzaron a coexistir.

Por su parte, el organismo de recaudación destacó que la compañía recién cumplió con los requisitos para llevar adelante la cancelación de la deuda luego de ser intimada, sin haber acatado una primera carta enviada por la AFIP.

Por esa razón, remarcaron que debían computarse intereses resarcitorios en base a lo que establece el artículo 37 de la Ley 11.683 (de Procedimiento Tributario).

Ante las pruebas presentadas, los magistrados decidieron avalar a la autoridad fiscal en la aplicación de las penalidades por la falta de cancelación en tiempo y forma de las obligaciones de la compañía.

Para ello, indicaron que “la sola circunstancia de que disponga de un saldo a su favor exactamente igual a la diferencia no ingresada no tiene el efecto de la compensación“.

Y puntualizaron que la facultad del contribuyente para oponer la misma, como forma de extinción de su deuda, “requiere una expresa manifestación en dicho sentido, momento desde el cual surte efectos cancelatorios de la obligación”.

Además, los jueces sostuvieron que la AFIP no cuestionó la procedencia de los fondos, sino el momento en que se extinguieron las obligaciones.

Por ese motivo, permitieron que el organismo de recaudación impusiera intereses resarcitorios desde la fecha de vencimiento de Ganancias, hasta el momento en que la firma manifestó fehacientemente el deseo de compensar la deuda con los saldos generados en el IVA.

Voces
Juan Pablo Scalone, socio del estudio Enrique Scalone & Asociados, sostuvo que “comparto el criterio del fallo en virtud del cual no se incurrió en un rigorismo formal haciendo prevalecer la falta de presentación de un formulario de compensación cuando en la propia solicitud de reintegro se había acreditado la suma contra el Impuesto a las Ganancias”.

Sin embargo, el especialista no estuvo de acuerdo con “que el crédito del actor deba ser considerado líquido y exigible recién a partir de la fecha en que se conformó la acreditación”.

“En el peor de los casos para el responsable, debería haberse tomado la fecha de la solicitud, que fue anterior al vencimiento de la declaración jurada de ganancias”, resaltó.

En tanto, Gabriela Inés Buratti, socia de Impuestos de Abeledo Gottheil Abogados, sostuvo que “resulta interesante la solución que brinda, en cuanto flexibiliza el excesivo rigorismo formal que muchas veces impone el fisco en materia de compensaciones”.

En efecto, según explicó la especialista, la Justicia entendió que sujetar la viabilidad de la misma a la presentación de un formulario (el F. 798, que exige la AFIP) vulneraba el principio de razonabilidad establecido en el artículo 28 de la Constitución Nacional.

El mismo, funciona como una garantía del contribuyente, al resguardar la adecuada proporción entre el fin perseguido por la norma y el medio empleado.

Por lo cual, dado que el fin establecido en la RG 1658/04, al exigir la presentación del F. 798 para solicitarla, “no es otro que permitir al organismo verificar la pertinencia de dicha compensación, no resultaba razonable exigir su presentación cuando surgía evidente que por otros medios el fisco ya conocía la voluntad del contribuyente de hacerlo“, sostuvo la experta.

Para Buratti, si bien el fallo sólo admite parcialmente el pedido de la compañía, “resulta interesante en cuanto quita virtualidad a la presentación del formulario 798 como ‘acto constitutivo de la compensación'”.

Del mismo modo, la abogada especialista en impuestos Karina Larrañaga destacó que “resulta atinado lo sostenido en el fallo en el sentido que no puede supeditarse al cumplimiento de un deber formal, como sería la presentación del formulario, pues el fisco conocía en forma cabal y efectiva la voluntad del contribuyente de compensar crédito y deuda lo que ocurrió con fecha 18 de junio de 2008″.

“La presentación del F. 798 resulta, en el caso, el cumplimiento de un requisito meramente formal, que ninguna entidad tiene como manifestación de voluntad y, por lo tanto, mal puede sujetar la AFIP a la presentación de éste, pues la voluntad de la compañía había sido expresada anteriormente en forma clara y precisa”, explicó la experta.

Una cuestión de discreción
Larrañaga, también explicó que otro de los aspectos salientes de la causa es que dejó en claro cuáles son los límites que posee la AFIP a la hora de compensar deudas.

Al respecto, señaló que “me parece muy importante lo sostenido en la resolución en el sentido que la cancelación de obligaciones por este medio no está sujeta a la discrecionalidad del organismo, sino que es un derecho subjetivo del contribuyente una vez cumplimentado los requisitos que enuncia la norma”.

Esto es así, según la especialista, porque “en la práctica es común tomar nota de la dilación por parte de la AFIP en ‘autorizar’ la compensación debiendo el contribuyente afrontar el pago de intereses resarcitorios resultantes”.

Otra de las contribuciones que hizo el fallo tiene que ver con la importancia que posee que los particulares y empresas expongan claramente su voluntad de extinguir el pago mediante compensación cuando resultan de tributos diferentes.

“El mismo debe surgir de la voluntad expresa del contribuyente, por lo tanto, no basta la existencia de un crédito y una deuda de idéntico monto para que ambos montos sean compensados, cuando resultan de tributos diferentes”, señaló Larrañaga.

En el caso que nos ocupa, independientemente de la presentación del formulario necesario, la empresa hizo público su deseo de compensar crédito de IVA con su deuda de Ganancias con fecha 31 de enero de 2008, quedando pendiente la misma al momento que el fisco reconozca plenamente la cuantía del crédito lo que ocurrió con fecha 18 de junio de 2008.

“Por lo tanto, independientemente de la presentación formal del F 798, el organismo de recaudación conocía la voluntad de la firma, y es con fecha 18 de junio de 2008 cuando crédito y deuda resultan liquidas y exigibles y, por lo tanto, en condiciones de ser compensadas”, concluyó Larrañaga.

Por Gonzalo Chicote

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