El impuesto a la herencia en la provincia de Buenos Aires

Para beneplácito de todos aquellos que heredaron bienes durante el año 2010, a fines de ese año, por ley de ordenanza tarifaria, se dispuso la extinción de pleno derecho de la deuda devengadas por aplicación de este impuesto, solo para el caso de fallecidos durante ese año.

Un caso: Una sucesión en el que los herederos hubieran recibido bienes alcanzados por el gravamen por un monto de $ 30.000.000, el impuesto resultante, de no haber existido este “perdón” extraordinario, habría sido de aproximadamente $ 1.800.000.

En efecto, el 24 de diciembre de 2010, se publicó en el de la la Ordenanza Tarifaria para el año 2011. Entre sus ciento cuarenta artículos, el número setenta y ocho dice así: “Disponer la extinción de pleno derecho de las deudas devengadas hasta el 31 de diciembre de 2010 inclusive, por la aplicación del impuesto a la Transmisión Gratuita de Bienes.”

El gravamen estaba vigente desde principios de ese año. En ese momento por ley  de la Provincia había introducido modificaciones al Código Fiscal, incorporando un título que establece el “Impuesto a la Transmisión Gratuita de Bienes”, comúnmente denominado “Impuesto a la Herencia”. Este impuesto ya había sido creado por la Ley Provincial de Educación N.° 13.688, del año 2007, pero nunca se había puesto operativo.

El impuesto alcanza a las transferencias de bienes (registrables o no) situados en la Provincia de Buenos Aires y/o que beneficien a personas físicas o jurídicas con domicilio en la misma. Es decir, se incluyen inmuebles, bienes muebles, bienes del hogar, créditos, bienes personales, títulos y acciones, patrimonios en empresas, entre otros.

En el caso de una persona fallecida, forman parte de la transmisión gravada, entre otros bienes, las cuentas bancarias a nombre de ella y de su cónyuge o sus herederos. También los importes percibidos por el causante dentro de los 60 días anteriores al deceso que excedan los $100.000 y las extracciones de dinero efectuadas en dicho lapso.

Lo mismo ocurre con títulos y acciones que fueran del causante y que a la fecha de fallecimiento se encuentren en poder de los herederos, si dentro de los 6 meses anteriores al deceso el causante hubiera realizado operaciones con los mismos, y dentro de 1 (un) año si los herederos se los hubieran comprado.

Las alícuotas del impuesto establecidas para el año 2010, surge de una escala progresiva que va del 5% al 6%, en función al valor de la base imponible, para el caso de padre, hijos y cónyuge. Las tarifas y la escala para 2011 se modificaron (elevándolos).

Fuente: Contador LoCane

También te podría gustar...

Deja un comentario