La inflación siempre juega a favor de la recaudación de impuestos

Por un lado le provee cada vez más base imponible, porque el constante aumento de precios de mercaderias y servicios aumenta el monto nominal de ventas de las empresas, y por esa vía también aumenta la recaudación de impuestos ligados al nivel de actividad, como IVA, Ingresos Brutos, Créditos y débitos bancarios, etc.

Pero, también juega a favor del fisco cuando los gobiernos aprovechan contextos inflacionarios para no actualizar ciertos montos de deducciones y mínimos, imprescindibles para definir lo  que se llama la “capacidad contributiva” del individuo.

En el caso de las personas físicas esto ocurre cuando se provoca una actualización insuficiente y demorada de los montos que la ley prevé en ganancia no imponible y las diversas deducciones admitidas, así como las cargas de familia y la escala para utilizada  para calcular el impuesto.

Así, por ejemplo, se ha estimado que, a determinado nivel de sueldos, muchos son los trabajadores castigados con una alícuota efectiva del impuesto del 6,7% sobre sus ingresos anuales, cuando debería haber pagado  no más del 1,8%, si desde 1998 se hubiese ajustado los parámetros antes citados, en concordancia con la evolución de la inflación minorista.

Fuente: Contador LoCane

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