¿Qué sabe de usted la AFIP y se entera por terceros?

Escribanos, bancos, administradores de consorcios, la empresa donde trabaja, las firmas que administran sus tarjetas de crédito y débito, y hasta el colegio al que van sus hijos aportan datos clave al fisco que se cruzan con los de Ganancias y Bienes Personales. Qué le cuentan de los contribuyentes?

Día a día, las operaciones que realizan los contribuyentes no pasan desapercibidas a los ojos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Si usted vendió una casa, compró un auto o quizás algunos dólares, pagó un LCD con tarjeta de crédito o se decidió a abrir una cuenta en un banco, lo cierto es que de todas estas operaciones se entera el fisco. Y no por haber enviado inspectores a su casa sino porque se lo contaron “terceros”.

Y… ¿quiénes son esos terceros? Escribanos, entidades bancarias y financieras, compañías de seguros, administradores de consorcios, de fideicomisos, la empresa donde trabaja o donde usted tenga participación societaria, las firmas que administran sus tarjetas de crédito y débito, las concesionarias de autos y hasta el colegio donde envía a sus hijos a estudiar, entre otros.

Así, a los datos aportados al fisco, por ejemplo, a través de las declaraciones juradas de Ganancias y Bienes Personales, se suman otros que informan diversas entidades y le permiten a la AFIP realizar controles cruzados, destinados a detectar maniobras que, a los ojos del organismo que conduce Ricardo Echegaray, puedan resultar sospechosas o fraudulentas.

Es a estos fines que el fisco creó los denominados “regímenes de información”, que obligan a ciertos sujetos -como podrían ser los escribanos- a declarar detalles de operaciones en las que intervinieron -por ejemplo, la firma de una escritura- y fueron celebradas por los contribuyentes -en particular, el comprador y el vendedor del inmueble en cuestión-.

Si los responsables de “contarle” a la AFIP qué pasó no cumplieran con su deber, se encontrarían en serios problemas, dado que las multas podrían llegar a ser demasiado abultadas.

Algunos ejemplos:

Puede estar en los registros de la AFIP si, por ejemplo,

  • operacioens de compra-venta de dólares.
  • sus erogaciones mensuales incluyen expensas superiores a los $600.
  • cuotas de colegio privado que excedan los $2.000.
  • personas cuyos consumos de tarjetas de crédito superen los $3.000.
  • Para el caso de los automotores, se declaran las ventas superiores a $30.000 y,
  • respecto de los inmuebles, aquellas que resulten mayores a $300.000.

En este escenario, con respecto a las compraventas de automotores declaradas por terceros (concesionarias), la AFIP pudo detectar que, sobre un universo de cerca de 1.000 compradores de vehículos de alta gama que cerraron transacciones a un precio promedio de $300.000-, casi la mitad registró irregularidades.

Es decir, sus declaraciones juradas no se condecían con la capacidad de compra que los mismos exhibían en las liquidaciones presentadas. De hecho, un 25% no estaba inscripto en Bienes Personales y el 14% figuraba como monotributista.

Por otra parte, con respecto a las operaciones inmobiliarias, actualmente, para poder concertar la compraventa de una propiedad, la AFIP exige al titular o condómino de la misma obtener el “Código de oferta de transferencia de inmuebles” (COTI), en tanto la operación en cuestión se cierre en un monto igual o mayor a $300.000 (u$s75.000).

Este requisito es clave porque constituye un paso que habilita -junto a otros necesarios y propios de esta operatoria- a la firma de la escritura, cuyos datos sobre los adquirentes e importe involucrado constan en dicho instrumento y deben ser declarados al fisco por el escribano.

A partir de ellos, las autoridades impositivas pueden hacer cruces con la información aportada por el contribuyente en las liquidaciones de Ganancias y Bienes Personales, correspondientes al período fiscal respectivo, y reforzar los controles sobre el mercado de propiedades.

En tanto, la inmobiliaria interviniente también tiene obligación de consignar el COTI, al declarar a la AFIP su intervención en la operatoria.

Qué hace la AFIP con los datos que consiguió
Una vez que el organismo que conduce Ricardo Echegaray obtiene la información que precisa, debe procesarla.

Es decir, la cruza con los datos que tiene almacenados en sus bases informáticas referidos a los ingresos de los contribuyentes.

Si llegara a encontrar alguna incongruencia, avanza un paso más. Esto significa enviar notificaciones indicándoles que lo declarado en determinado impuesto, en cierto período, no resulta concordante con sus registros. Por lo tanto, quienes fueran intimados tendrán que explicar los motivos de las diferencias.

Ante este escenario de multiples controles parece que no hay salida, quienes no puedan justificar dichas diferencias tendrán que ponerse al día con el fisco “ya sea rectificando sus declaraciones de Ganancias y Bienes Personales o cambiando su categoría en el régimen de Monotributo, según corresponda”.

Asimismo, los monotributistas, son pasibles de quedar excluidos del régimen en función de las constantes depuraciones del padrón que efectúa a través del cruce de la información. Son blanco frecuente de intimaciones por parte del organismo, para ordenar su situación fiscal.

Es por ello que se invita a aquellos monotributistas que afip tenga bajo la lupa a recategorizarce como corresponde, ya que de no obtener respuesta, de acuerdo con la normativa vigente, el fisco lo puede recategorizar o excluir de oficio en la medida que se trate de inconsistencias insalvables.

A cuánto pueden ascender las multas por incumplimiento
Como toda normativa, el incumplimiento trae aparejado una sanción que, en estos casos, incluye penas pecuniarias.

El fisco puede aplicar multas que varían de acuerdo al tipo de infracción cometida. En algunos casos pueden llegar hasta $20.000″.

En tal sentido, la Ley de Procedimiento Fiscal, estipula en su artículo 38.1 las siguientes sanciones por falta de presentación en término:

  • Multas de hasta $10.000 respecto de datos generales solicitados conforme a los regímenes de información que por resolución fije la AFIP, sin necesidad de requerimiento previo.
  • Multas de hasta $9.000 cuando los datos sirvan a los efectos de determinar el Impuesto a las Ganancias derivado de operaciones de importación y exportación entre partes independientes.
  • Multas de hasta $20.000 cuando la omisión se refiera a presentar detalles de las transacciones celebradas entre personas físicas, empresas o explotaciones unipersonales, sociedades locales o fideicomisos.

Pueden sumar a dichas multas aquellas que correspondan a la falta de contestación en término, que “pueden ser graduadas hasta los $2.500, dependiendo del tipo de infracción incurrida”

Sin embargo, cumplir con estas exigencias puede resultar costoso y, a veces, complicado.

En determinadas circunstancias, los sujetos designados como agentes de información no poseen una estructura administrativa con el tamaño suficiente para afrontar estos requerimientos.

La realización de estas tareas debería ser retribuida a los agentes de información a través de algún mecanismo ya que, en caso contrario, se produce un aprovechamiento desmedido de la relación jurídica tributaria por parte del Estado”

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