Cuándo las pasantías pueden convertirse en un arma de doble filo para las empresas

En un reciente fallo, la Justicia condenó por fraude laboral a una empresa dado que no computó como antigüedad del empleado el tiempo que trabajó bajo esa modalidad aunque éste realizaba las mismas tareas que sus compañeros. Para los magistrados, se trató de una contratación por tiempo indeterminado

Desde hace algunos años, los beneficios que otorgan las pasantías o prácticas rentadas, tanto para el estudiante como para la empresa que recurre a esa modalidad, se han ido acotando.

Si bien resultan clave para la formación de un profesional, porque permiten adquirir conocimientos complementarios a la capacitación teórica universitaria, esta forma de contratación quedó en el centro de la escena luego de que se dieran a conocer varias sentencias que condenaron a firmas que las implementaron abusivamente para burlar la ley.

Sucede que la caracterización del vínculo, como una relación no laboral, motivó que algunos empresarios recurrieran a ellas para evadir la aplicación de las pautas legales laborales como, por ejemplo, la finalidad formativa. Así, se emplea el trabajo del denominado “pasante” sin que las tareas asignadas proporcionen experiencia útil para la aplicación y adquisición de conocimientos relacionados con el estudio desarrollado por éste.

Por ello, tanto la Ley 26.427 -que está en vigencia- como sus predecesoras obligan a las compañías a cumplir estrictamente con sus disposiciones, ya que en caso de incumplimiento la pasantía pasa automáticamente a considerarse un contrato de trabajo por tiempo indeterminado ante lo cual son aplicables las sanciones e indemnizaciones que correspondan para la relación laboral no registrada.

En este contexto, hace pocos días, se dio a conocer una sentencia que condenó a varias empresas a indemnizar a un empleado que había sido contratado como pasante, pero que cumplía las mismas tareas que aquellos que estaban como efectivos. El dependiente, además, no recibía el respectivo seguimiento por parte de la entidad educativa.

Sin supervisión
El pasante -que estudiaba para contador y además administración de empresas- cumplía en la empresa idénticas tareas que los trabajadores efectivos del área de atención al cliente, en el mismo lugar, y sin cursos de capacitación.

Luego de un tiempo, fue efectivizado pero la compañía comenzó a computar su antigüedad a partir de esa ocasión. Al cabo de unos años, el dependiente solicitó que la firma considerara como antigüedad desde el momento en que éste ingresó a la empresa como pasante, pero el pedido fue desestimado por su empleadora por lo que se consideró despedido.

El juez de primera instancia le dio la razón al trabajador. Entonces, la empresa reclamó porque la Justicia había considerado que las tareas que realizaba el reclamante no cumplían con los requisitos establecidos para que se configurara una pasantía.

En este punto, los camaristas explicaron que “la inserción de un pasante en el ámbito de una empresa que contrata con una entidad educativa, bajo el sistema de pasantías, se vincula con la oportunidad que el empresario le da de aprender“.

“Es decir, por parte de la empresa hay carencia de finalidad económica, pero si los pasantes efectúan trabajos típicos y corrientes de la firma, bajo condiciones de contratación que los ponen en un pie de igualdad con los trabajadores dependientes, sin que se respete su objetivo de formación y sin un adecuado seguimiento de la entidad educativa que ha mediado en la contratación, todo pasa a ser una ficción legal a través de la cual la compañía obtiene un beneficio injustificado, burlando un instituto que ha pretendido ser tuitivo y útil porque se lo convierte en un instrumento más que conduce, en definitiva y fraudulentamente, a la más pronunciada precarización del empleo, teniendo en cuenta, especialmente, la gratuidad que implica”, se lee en la sentencia.

Ante ello, concluyeron que las partes estuvieron unidas a través de un contrato de trabajo por tiempo indeterminado.

Si bien la firma sostuvo que cumplió todos los requisitos exigidos por la normativa vigente en materia de pasantías, los magistrados remarcaron que no se pudo comprobar un seguimiento y evaluación de la capacitación por parte de la institución educativa, tal como lo estipula la ley.

De esta manera, para los magistrados no existía un verdadero contrato de pasantía, sino que dicha figura se utilizó para encubrir la verdadera naturaleza de la prestación que se encontraba amparada por las previsiones de la LCT.

Por otra parte, en su escrito de demanda, el dependiente había solicitado la aplicación de diversas multas por fraude laboral ya que se lo encuadró como empleado administrativo, sujeto a las disposiciones del Convenio Colectivo de Trabajo 130/75, y no dentro del convenio correspondiente a los empleados telefónicos, que prevé mayores salarios básicos, lo que le ocasionó un gran perjuicio económico.

A dichas multas se sumó el reclamo de aquella prevista en el artículo 2 de la Ley 25.323.

Los jueces entendieron que las indemnizaciones emergentes de los artículos 8 y 15 de la Ley 24.013 resultaban viables pues la relación no había sido debidamente registrada por una de las codemandadas.

Asimismo, los magistrados indicaron que debía corresponder la condena que castiga a las empresas que obligan a sus empleados a iniciar un juicio para cobrar sus acreencias, porque la renuencia de las firmas al pago de las indemnizaciones emergentes del despido no resultó justificada.

Para decidir de esta manera tuvieron en cuenta que el Plenario “Vasquez María Laura c/Telefónica de Argentina S.A. y otro s/despido” estableció que “cuando de acuerdo con el primer párrafo del artículo 29 LCT se establece que el trabajador ha sido empleado directo de la empresa usuaria de sus servicios, procede la indemnización prevista en el artículo 8 de la Ley 24.013 aunque el contrato de trabajo haya sido inscripto solamente por la empresa intermediaria“.

Consecuencias empresariales
Enrique Caviglia, del Departamento Laboral de Arizmendi, explicó que “el sólo cumplimiento de los requisitos formales no basta para configurar la pasantía. Se requiere, además, en caso de conflicto entre el pasante y la empresa, que ésta demuestre que las tareas realmente realizadas correspondieron al cumplimiento de la finalidad formativa“.

En tanto, Sergio Alejandro, director del Suplemento de Derecho del Trabajo de elDial.com consideró que en el contexto actual “no hay incentivo para las empresas, perjudicando principalmente a los estudiantes quienes no cuentan con una valiosa y útil herramienta que les permite adquirir competencias que facilitan su posterior inserción en el mercado laboral”.

Ramiro Salvochea, socio del estudio Salvochea abogados, remarcó que “las exigencias de los tribunales en esta materia, basadas en una precarización del trabajo, no son totalmente infundadas”.

Es cierto que hay un abuso de estas formas de contratación pero ello no debe llevar a neutralizar una excelente herramienta de introducción de los jóvenes en el ámbito laboral”, concluyó Salvochea.

Fuente: iprofesional.com

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